EJEMPLOS DE EXAMEN 1 DE LA PRIMERA EVALUACIÓN

A continuación cuelgo para descargar los archivos de los ejercicios que debéis dominar para superar el primer parcial de esta primera evaluación. 





GRIEGO 2º DE BACHILLERATO


RECORDAD QUE EN EL CASO DE LATÍN 4º, LATÍN I Y GRIEGO I TENDRÉIS EL VOCABULARIO EN EL EXAMEN. EN 2º DE BACHILLERATO TENÉIS QUE TRAER LOS DICCIONARIOS. 

LA GUERRA DE LAS GALIAS DE 2º DE BACHILLERATO

En los siguientes vídeos podemos sumergirnos en la traducción de textos de César. La obra que nosotros tenemos que traducir es La Guerra Civil, pero de esta obra no hay vídeos. De todas maneras, el estilo es el mismo, sólo que la temática es distinta. 











ANÁLISIS SINTÁCTICO Y TRADUCCIÓN 2º BACHILLERATO

ANÁLISIS SINTÁCTICO Y TRADUCCIÓN 

NIVEL INTERMEDIO











































ANÁLISIS SINTÁCTICO Y TRADUCCIÓN

ANÁLISIS SINTÁCTICO Y TRADUCCIÓN

NIVEL I.








TRANSCRIPCIÓN DEL GRIEGO ANTIGUO

Para poder transcribir bien los términos griegos y reconocer los helenismos en nuestro idioma. Apoyo a los apuntes de clase. 


SALUDOS EN GRIEGO CLÁSICO


χαῖρε!
¡Hola!
χαίρετε, ὦ φίλοι!
¡Hola, amigos!
χαίρετε, ὦ κόραι!
¡Hola chicas!
ὦ φίλ’ ἄνερ!
¡Querido señor!
ὦ χαῖρε, φίλτατε!
¡Hola! ¡Mi amigo del alma!
ὧ χαῖρε, τί φέρεις;
¡Hola!¿Qué haces?
ὦ χαῖρε, Περίκλεις, τί ἔστιν;
¡Hola, Pericles! ¿Qué hay?
ἀσπάζομαι!
Te recibo con un abrazo.
χαῖρε, χαῖρε, ὥς ἀσμένῳ μοι ἦλθες, ὦ φίλτατε!
¡Hola! ¡Hola! Me alegra mucho que hayas venido, amigo.
κἄγωγέ σε!
El gusto es mío.
λέγεται τί καινόν;
¿Qué hay de nuevo?
Παῦλος ἐπέστειλε φράσαι χαίρειν σοι.
Pablo te manda saludos.
τί πράττεις;
¿Qué haces?
πῶς ἔχεις;
¿Cómo estás?
πάντ’ ἀγαθὰ πράττω, ὦ φίλε.
Me va todo bien, amigo mío.





SALUDOS EN LATÍN

             




1. Ave! Nomen mihi est...


Ave!* Nomen mihi est Marcus**. Quid nomen tibi est?**
¡Hola! mi nombre es Marcos. ¿Cuál es tu nombre?
Ave! Ego sum Iulia
¡Hola! yo soy Julia
Mihi pergratum est te convenire
Encantado de conocerte***
Et quoque mihi
Yo también.


*El saludo no es el mismo si va dirigido a una sola persona o a varias. En este contexto la fórmula está en singular: “Ave” pues una persona saluda a otra y viceversa. Si el saludo fuera dirigido a varios, emplearíamos la fórmula de plural: “Avete”.
** Literalmente: Tengo como nombre Marco ¿Qué nombre tienes tú?
***La traducción literal para que veáis cada uno de los elementos de la oración: Es muy agradable para mí encontrarte”. El orden de los elementos puede variar.


2. Salve! Quid agis? ...


Salve! Quid agis?*
¡Hola! ¿Cómo estás?
Bene mihi est**. Quomodo vales tu?
Bien, ¿Cómo estás tú?
Recte, gratias. Velim tradere tibi amicum meum Marcum
Bien, gracias. Quisiera presentarte a mi amigo Marco
Mihi pergratum est te convenire, Marce        
Encantado de conocerte, Marcos.



* Formas de preguntar: Quomodo vales? - Quomodo te habes? - Quid agis?
**Formas de contestar: Valeo - Recte - Bene mihi est - Optimē - Male - Pessimē - Admodum bene (Regular)





APUNTES DE GRAMÁTICA GRIEGA




Como ya os dije en clase, os subo este archivo de un profesor de Griego que me parece que está muy completo. Es una Gramática Griega que podéis descargar para tener en casa y completar los apuntes que tenéis. Si ya tenéis un apéndice gramatical del año pasado os valdrá igual. 




ETIMOLOGÍA GRIEGA-HELENISMOS





Se denomina helenismo a la palabra que proviene directamente del griego y que se usa en otras lenguas.

En los siguientes enlaces podéis descargaros los siguientes archivos sobre etimología griega. 


LAS LENGUAS ROMANCES

Las lenguas latinas o romances también se conocen como lenguas románicas. Son las lenguas modernas que se desarrollaron a partir de latín hablado alrededor del siglo VII en Europa meridional y occidental. (Entre el siglo VII y IX d.C)

El latín vulgar fue la lengua de la conversación, empleada en las relaciones humanas tanto por la gente culta como por el pueblo menos ilustrado, y, en los territorios conquistados por Roma, la lengua habitual de legionarios, comerciantes y colonos, y la lengua oficial de gobernantes, funcionarios y administrados, la cual los indígenas procuraron aprender en un espacio de tiempo relativamente corto, aun cuando no les fuera impuesta, por la necesidad que tenían de comerciar con sus productos con los mercaderes y colonos, y de realizar con los funcionarios sus gestiones de carácter administrativo.

El hecho, sin embargo, de que ésta fuera una lengua hablada y superpuesta a lenguas indígenas preexistentes, motivó que, en las diferentes provincias creadas por Roma en los territorios conquistados e, incluso, en las distintas regiones de una misma provincia, se pro­dujeran desde muy pronto numerosas variedades dialectales de la misma, debido, por una parte, a que cada uno de los pueblos sometidos aprendieron el latín según su propia manera de hablar, es decir, de acuerdo con su acento o “tonillo”, y, por otra, a que muchas palabras tomadas de su lengua vernácula se introducirían en aquella.

A pesar de esto, hemos de pensar que, mientras el Imperio Romano se mantuvo co­hexionado, un ciudadano, p.e., de Gades (Hispania) podía entenderse en latín con otro de Apamea (Siria), siempre, claro está, que ambos tuvieran unos conocimientos aceptables de esta lengua a nivel conversacional. Ahora bien, cuando el Imperio Romano de Occidente cayó en poder de los bárbaros (alamanes, francos, visigodos, ostrogodos, suevos, etc) y se formaron en él diversos reinos, las diferencias dialectales, a las que hacíamos antes mención, se acentuaron y la lengua latina oficial evolucionó con absoluta libertad, fragmentándose en numerosos dialectos (los más importantes de los cuales pasaron a tener, unos siglos después, la entidad de lenguas), cuando los documentos destinados al pueblo se empezaron a redactar en la lengua a la que el Concilio de Tours, en el s. IX, bautizó como lingua Romana rústica, para diferenciarla de las lenguas “bárbaras”, por un lado, y del latín culto, por otro. De hecho, en este siglo tenemos ya un texto románico seguro: los Juramentos de Estrasbur­go, del 842, redactados en francés antiguo.

En España, el primer documento en el que aparecen palabras en romance, que traducen ciertos términos latinos poco comprensibles para el pueblo, son las Glosas Emilianenses, de finales del s. X, encontradas en el monasterio de S. Millán de la Cogolla, en la Rioja.

Las principales lenguas románicas, romances o neolatinas, derivadas del latín vulgar y que se hablan en la actualidad en el mundo, son las siguientes:

Castellano: hablado en España, en Méjico y en todos los países de América Central, así como en los de América del Sur, excepto Brasil y las Guayanas.
Catalán: hablado en las Comunidades de Cataluña y de Valencia, Rosellón (Francia), Andorra, Comunidad de Baleares y en la localidad de Alguer (en la isla de Cerdeña).
Gallego. Hablado en la Comunidad de Galicia.
Francés: hablado en Francia, sur de Bélgica, Cantones occidentales de Suiza, Canadá (Que­bec), Haití, algunas de las Pequeñas Antillas y países francófonos de África.
Portugués: hablado en Portugal, Brasil, Islas Azores y Madeira, Angola y Mozambique.
• Italiano: hablado en Italia y en algunos Cantones suizos.
Provenzal u occitano: hablado en el sur de Francia.
Sardo: hablado en Cerdeña.
Retorromano, ladino o rético: hablado en el cantón suizo de los Grisones, en el Tirol italiano y en le provincia italiana de Friul.
Rumano: hablado en Rumania y en algunas provincias de los países limítrofes.



EL LATÍN CULTO Y EL LATÍN VULGAR



Mientras que el latín culto era patrimonio de las clases nobles y de los literatos, el latín vulgar era la lengua en la que se expresaba el resto del pueblo (soldados, técnicos, artesanos, etc.), la gente no letrada; un poco como sucede hoy, que la gente en la calle se expresa en un castellano distinto al de la gente culta. De esa vía popular, el latín vulgar, nació la mayor parte de nuestro léxico.

-El latín culto: era el latín «escrito», literario. Este latín estaba fijado por las gramáticas, y eso permitió que permaneciera inalterable ante el paso del tiempo. En esta lengua escribieron grandes autores de la literatura universal, como los latinos Virgilio, Ovidio o Cicerón, pero también santo Tomás de Aquino o Dante. El latín culto, además, fue la lengua en la que se transmitió el legado romano: derecho, ciencia, filosofía, etc., siendo la lengua de la cultura en Europa durante muchos siglos.

-El latín vulgar: era el latín «hablado», el latín que usaba el pueblo. El latín vulgar tenía variantes dialectales; así había un latín «hispano», un latín «galo», etc. Ante la caída del imperio romano, el latín vulgar empezó a evolucionar más rápidamente, hasta que se transformó en las lenguas romances que hablamos hoy.

Fíjate en estos ejemplos, en los que se ve claramente que nuestro vocabulario pro- viene del latín vulgar


Latín culto
Latín vulgar
Castellano
ludere
iocare
jugar
equum
caballum
caballo
domus
casam
casa
ignis
focum
fuego


CURSO DE GRAMÁTICA LATINA

En los siguientes vídeos podemos aprender latín.


GRAMÁTICA LATINA

Además de los apuntes y los ejercicios de clase, en los siguientes enlaces os dejo dos resúmenes de la lengua latina, con cuadros y esquemas de contenidos gramaticales. Espero que os sea muy útil. 

1. Apéndice Gramatical para descargar aquí
2. Resumen de la Gramática latina aquí

TEMA 7. LA NOVELA (PETRONIO, APULEYO)


1. Precedentes.

La novela romana es un género literario de aparición tardía en sus principales producciones, el Satiricón de Petronio y el Asno de Oro de Apuleyo. Sin embargo, los elementos que vienen a confluir en este género se remontan a los principios de literatura tanto griega como romana: en la Odisea, obra épica novelesca, Homero mezcla pathos (sentimiento trágico) y aventuras. Lo mismo sucede en los poetas trágicos (Eurípides) y en los historiadores que combinan imaginación con historia. Los rudimentos de la novela pueden encontrarse en los cuentos milesios, novela de raigambre popular y de carácter obsceno y divertido, aparecidos en Asia Menor n el siglo II a.C. y dados a conocer en Roma por las fabulae milesiae de Sissena.
Contribuyeron también al desarrollo de este género literario las escuelas de retórica con sus ejercicios conocidos como suasoriae y controversiae. Eran estas unas declamaciones que proporcionaban como temas de discusión imaginaria situaciones propicias para una elaboración novelesca. Se encuentran en ellas jóvenes amantes, padres toscos, piratas, seducciones, naufragios, etc.
También hay que contar como precedente de este género, sobre todo, en Petronio, la sátira menipea, tal como la conocemos por Varrón, en lo que se refiere a la introducción en el relato en prosa de trozos de verso, como sucede en el Satiricón.
En Apuleyo, además de los cuentos milesios, influye también la tradición de la novela erótica, pero no como un tratamiento de parodia como en el Satiricón, sino con rasgos idealismo, como puede observarse en el bello relato de Eros y Psique.

1.2. Petronio.

El autor, un hombre de mundo y erudito.

Los manuscritos atribuyen el Satiricón a un cierto Petronio, pero no se sabe con certeza quién es este personaje. Se cree que se trata de C. Petronio Arbiter, uno de los íntimos de Nerón que fue implicado en la conjuración de Pisón y se dio la muerte en el 65 d.C.
Más que los testimonios de Tácito, es la propia obra del autor la que nos da información sobre su persona. Petronio era un erudito, de formación clásica, al que le gustaban los autores de la última generación, como Séneca y Lucano. Era un escéptico que describe con sonrisa divertida las torpezas de la condición humana, y en el plano artístico, un artista refinado que visiblemente disfruta al escribir esta novela.



La novela.

El Satiricón es una novela de costumbres, escrita en prosa con versos alternos. Es un relato a cargo de un tal Encolpio que cuenta sus aventuras en compañía de dos individuos de malas costumbres, Ascilto y Gitón, a los cuales se une al fin de la novela, el viejo poeta ridículo Eumolpo. El lugar donde se desarrolla la acción está situado en las ciudades del sur de Italia.
No sabemos la extensión que tenía la obra. Según algunos, llegaría a los 35 libros. En la secuencia de aventuras, destaca el episodio de la Cena de Trimalción. Este personaje es un vulgar nuevo rico. Los aventureros consiguen ser admitidos al banquete dado por él. Petronio describe la ostentación de riqueza en la decoración de la casa y en la profusión de fantásticos platos ofrecidos a los comensales, los grotescos incidentes del banquete, la conversación cómica de los invitados y el comportamiento absurdo de Trimalción a medida que va bebiendo más y más. Finalmente, en estado total de embriaguez, expone su última voluntad y expresa sus deseos en relación con su monumento funerario; simula su entierro y al alboroto acuden los bomberos que creen que hay un incendio en la casa de Trimalción. En el revuelo, Encolpio y sus amigos huyen de la casa, con lo que concluye la Cena.
Los héroes de esta especie de novela picaresca son todo menos virtuosos. Unos, como el narrador Encolpio, son individuos marginales, que han recibido una buena educación pero que viven de lo que sale. Otros son perversos, como Gitón y Ascilto, o estúpidos, como Trimalción. Alrededor de ellos evoluciona una multitud de pequeños personajes, esclavos, libertos, cabareteras, sacerdotisas de tres al cuarto, etc.
Se podría calificar esta obra como novela realista. El autor describe con detalle la vida de esta chusma, sus hábitos, sus gestos, sus casas. Pero hay que decir que es más una caricatura que un retrato. El relato es una sucesión de aventuras extravagantes que el autor cuenta con una exageración bufonesca.

El artista.

La lengua y el estilo, indisolublemente unidos, son propios de un gran maestro en el arte de escribir. Lengua elegante, clásica cuando hace hablar a Encolpio, que es una persona instruida; lengua vulgar, cargada de términos del argot que caracteriza admirablemente a cada individuo, cuando hablan los otros personajes. Todo impregnado en una gran descripción colorista que hace del conjunto una obra de arte refinada, una de las más directamente accesibles al gusto moderno.

1.3. Apuleyo (hacia el 70 d.C.-hacia el 160 d.C.)

Nacido en Madaura, en África, estudió en Cartago y después en Atenas, donde recibió una seria formación en la filosofía griega, sobre todo en Platón. Al mismo tiempo, recibe el influjo de los cultos orientales, dato importante para conocer tanto su producción filosófica como novelesca.

Obras.

Se conservan de él obras filosóficas, obras oratorias, un cuento (o novela) y algunos versos. De todas estas obras, la que más ha interesado a la posteridad ha sido su novela Metamorfosis o el Asno de Oro. Los diez primeros libros cuentan las aventuras de Lucio transformado en asno por haber tomado sin darse cuenta un brebaje mágico: se trata de una sucesión de episodios cómicos y trágicos, en general divertidos, en medio de los que se intercala el hermoso relato de los amores de Psique y Eros.
Las aventuras de las que es testigo Lucio en forma de asno son en gran parte cuentos milesios. En el último libro, Lucio recupera su figura humana mediante la ingestión de unas rosas en una procesión de Isis, terminando su vida como sacerdote de esta diosa. Se ha pensado que este final expresa el anhelo filosófico y religioso del autor: Lucio encuadra su forma humana gracias a la diosa Isis, se convierte en devoto de su culto y se somete a todos los grados de la iniciación. La forma de narrar n primera persona nos llevaría además a considerar toda la novela como una autobiografía alegórica.


El estilo.

El estilo de Apuleyo es vivo, colorista y altamente refinado. Los muchos detalles realistas que ofrece en esta obra iluminan la vida cotidiana de su tiempo y la unión de los elementos eróticos con los realistas y populares, del mito oriental con la mitología griega en una síntesis de propósito edificante anticipando la fusión en Cervantes de novela de caballerías y picaresca.

Influencia en la literatura posterior

Se deja ver influencia de Petronio en algunas Novelas Ejemplares de Cervantes y en Quevedo. Apuleyo gozó de fama en vida.  Ausonio, S. Agustín, S. Jerónimo conocieron su obra. El Renacimiento lo revalorizó (Boccaccio sobre todo).Conviene también citar la influencia que en la literatura occidental ha tenido la fábula de Cupido y Psique; podemos encontrar su influencia en Boccaccio, Calderón y La Fontaine. Muchos escritores del Barroco imitaron cuentos como el de Eros y Psique (Lope, Calderón, La Fontaine, Corneille,...). La mayor influencia de Las Metamorfosis es la picaresca: su influjo se observa en el Lazarillo de Tormes, en el Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán.


El actor Rafael Álvarez el Brujo interpreta El Asno de oro en los teatros españoles. 




Federico Fellini adaptó la obra de Petronio al cine en 1969. 



Vademecum Tango

Los alumnos de 4º ESO A del IES Andrés Benítez hablan sobre algunos latinismos en clase y cantan una divertida canción formada con distintos latinismos. 


TEMA 6. LA ORATORIA ROMANA Y LA RETÓRICA (CICERÓN, QUINTILIANO)

1. Introducción.

1.1. Definición.

Se definía la oratoria como el arte de la persuasión por medio de la palabra. En el sistema político republicano, donde había la libertad suficiente de palabra y el sistema judicial tenía cierta independencia, este género literario constituyó una de las manifestaciones más originales y fecundas del genio romano. Tenía una doble aplicación:

- El dominio de los resortes de la oratoria era el medio más eficaz de imponer la propia voluntad y de tener el mayor ascendiente sobre una masa que no sabe leer ni escribir. El buen orador tiene una poderosa arma política en sus manos, ya que por medio de este arte puede conseguir los votos de los ciudadanos e inclinar a su favor la voluntad del Senado.

- La oratoria era imprescindible en las causas judiciales, donde el abogado debía inclinar en favor de su cliente la voluntad de los jueces. Cuando en la época imperial dejaron de existir la libertad política y la independencia judicial, la oratoria se convirtió en actividad aúlica, en un género literario ejercitado solo en el marco de las escuelas.

1.2 Técnicas oratorias.

La oratoria llegó a ser uno de los géneros literarios más evolucionados, principalmente a partir del influjo que recibió de Grecia, como los demás géneros literarios, a partir del siglo II a.C. Las técnicas de la oratoria -la retórica- eran enseñadas en las escuelas por los rétores en el grado que, con terminología actual, se podría llamar enseñanza superior. Pero las principales escuelas de retórica estaban en Grecia (Atenas, Rodas), a donde acudían los jóvenes privilegiados de la sociedad romana.

Desde el punto de vista literario había tres tendencias o escuelas en el arte de la palabra:

- Escuela aticista: defendía la sobriedad y la concisión en el discurso a la manera de Lisias. En Roma está representada por L. Calvo (82-47), D. Junio Bruto (85-42) y Catón de Útica (95-46). Respondía esta tendencia a una concepción de la lengua como un sistema acabado e inmutable: "huye de la palabra nueva como de un escollo", decía César en su obra sobre gramática De analogia.

- Escuela asianista: por el contrario, esta escuela era partidaria de la abundancia, amplitud, fogosidad y estilo florido. Inspirada por los rétores de Asia Menor, Hortensio (114-50) es el principal representante en Roma. Esta tendencia consideraba la lengua como un sistema abierto, a la manera de un organismo vivo que crece e incorpora nuevos elementos.

- Escuela rodia: manteniendo la amplitud, abundancia y brillantez del discurso, busca el equilibrio y el gusto. El principal representante en Grecia es Molón de Rodas, y en Roma, su discípulo, Cicerón.


2. La oratoria anterior a Cicerón.

El primer orador del que tenemos noticias fue Apio Claudio el Ciego, personaje político del siglo III a.C. Escribió discursos en griego con fines de propaganda política, por lo que, además de ser pronunciados en el senado y en el foro, estaban destinados a su publicación. Cicerón pudo todavía leer algunos de ellos.

Catón el Censor (239-149), del que nos quedan fragmentos de 80 discursos, escribió más de 150. Catón era un homo novus, un hombre que tuvo que triunfar por sí mismo. El instrumento imprescindible para ello fue su capacidad de persuasión, demostrada con una oratoria combativa y virulenta, a la vez que brusca y cortada. Según Catón, el orador es "un hombre de bien, experto en e1 arte de la palabra" porque no debe buscar la eficacia del discurso al margen del debate de los problemas morales. Catón concebía el discurso como un todo en el que la expresión formal surge necesariamente del contenido: rem tene, verba sequentur, (capta el asunto, que las palabras vendrán solas).

Durante el siglo II a.C. entra en juego un factor definitivo en el desarrollo de los géneros literarios en Roma, y en particular en el de la oratoria: el influjo de la literatura griega. Los griegos no solo tenían magníficos oradores, sino que habían elaborado toda una teoría sobre la oratoria para hacerla más eficaz. Esta teoría es la retórica. A partir de ahora empiezan a florecer, no sin una fuerte oposición al principio, escuelas de retórica en Roma.

El círculo de los Escipiones desempeñó, en esta época, un papel muy importante en la asimilación de la literatura griega, la filosofía, el arte, etc., por parte de la sociedad romana.

En los años anteriores a la época de Cicerón, marcados por las luchas sociales, hay que citar a los hermanos Graco, líderes de la reforma agraria; sobre todo, a Cayo, de oratoria vehemente; y a los que Cicerón consideraba sus maestros: Marco Antonio (no el triunviro) y Lucio Licinio Craso. Algo mayor que Cicerón y antagonista en las causas importantes fue Hortensio, abogado brillante, de oratoria ampulosa, al estilo asianista. Pronto fue olvidada la oratoria de éste y la de los oradores precedentes ante la entrada en escena de uno de los oradores más importantes de todos los tiempos: Cicerón.


3. CICERÓN (106-43 a.C.)



Marco Tulio Cicerón nació en Arpino en el año 106 a.C., en el seno de una familia de caballeros. Recibió la educación más completa, en Roma y en Grecia. Alumno de los más célebres oradores y juristas de la época, pronunció sus primeros discursos judiciales después del triunfo político de Sila y se dio a conocer al tomar valientemente la defensa de Roscio de Ameria, víctima de una sórdida maquinación.

Fue elegido cuestor en 76 a.C. y ejerció este cargo en Sicilia, donde tuvo ocasión de defender a los sicilianos contra las exacciones y robos cometidos por Verres en la isla. Sigue el cursus honorum: edil en 69 a.C., pretor en 67 a.C. y cónsul en 63 a.C. Su consulado está marcado por su acción y éxito contra la conjuración de Catilina. Pero el clima político en Roma se ensombrece y pronto la ambición de los candidatos al poder personal va a hacer nacer las luchas fratricidas que anuncian el fin cercano de la República.

En el año 58 a.C., un tribuno de la plebe, Clodio, hace votar una ley contra Cicerón, el cual considera prudente exiliarse. Sus bienes son confiscados.

En 52 a.C. vuelve a Roma ayudado por Milón, al que defiende por la muerte de Clodio con menos brillantez de lo que se podría suponer por el discurso que escribió (Pro Milone) después del proceso.

En 51 a.C. fue nombrado procónsul en Cilicia. Se agudiza la rivalidad entre César y Pompeyo. Cicerón toma el partido de Pompeyo, que es el del Senado y la aristocracia. Derrotado Pompeyo en Farsalia (48 a.C.), Cicerón se retira de la vida política, después de haber sido perdonado por César.

En su retiro de Túsculo se dedica a las letras y a la filosofía. Pero después del asesinato de César en 44 a.C., vuelve a la acción. Se enfrenta al poderoso triunviro Marco Antonio, contra el que pronuncia catorce discursos, de extrema violencia, a los que denomina Filípicas (en recuerdo de los discursos de Demóstenes contra Filipo). Cicerón paga con su vida este error político y cae asesinado en Formio en octubre de 43 a.C.



Retórica y oratoria

Cicerón es el principal representante de la oratoria en Roma, ya que lleva la prosa clásica latina de todos los tiempos a la máxima perfección. Por encima de su vocación política y profesional y de su apasionamiento por la filosofía, hay en su extensa obra una total entrega a la literatura y, más concretamente, al arte del bien decir, de llevar la lengua a los más expresivos y bellos aciertos.

El entusiasmo que sentía por su arte y su profesión de orador le llevan a escribir obras preceptivas sobre retórica, como el De inventione, compuesto en su juventud, y los tratados escritos en su época madura: el De oratore, el Brutus y el Orator, obras basadas no solo en las enseñanzas de los rétores griegos y latinos sino en su propia experiencia.

En el De oratore, escrito el año 55 a.C. en forma de diálogo, Cicerón expone las cualidades que deben adornar al orador: unas, naturales (aptitudes, prudencia, sentido común, perspicacia, etc.), otras, adquiridas (técnicas oratorias, práctica, formación filosófica y jurídica).

El Brutus es un tratado escrito con motivo de la muerte de Hortensio (50 a.C.) en forma de diálogo entre M. Junio Bruto, Hortensio y Cicerón. En él traza la historia de la oratoria romana hasta él mismo. Es importante la polémica sostenida por Cicerón contra los aticistas, que propugnaban un estilo sobrio y se oponían a los asianistas, que buscaban, por el contrario, la exuberancia del lenguaje. Cicerón en su juventud había sido partidario de esta corriente, a imitación de Hortensio, pero con el correr de los años había propugnado un ideal de estilo más sobrio sin excluir los adornos y cierta exuberancia del lenguaje. Es el estilo medio o rodio preconizado por su maestro Molón de Rodas.

El Orator es su obra culminante de retórica, en la que se aúnan el vasto conocimiento de las técnicas oratorias y la experiencia y madurez de una gran orador. En esta obra, Cicerón expone la teoría de los tres estilos: el sencillo, el moderado y el sublime, y cómo el buen orador utiliza en cada discurso el estilo que más conviene según la ocasión. Describe también las fases de la elaboración de un discurso:

- la inventio, recogida de materiales: hechos y argumentos a favor o en contra.
- la dispositio, estructura del discurso de acuerdo con un plan.
- la memoria, el recuerdo de los elementos en el momento preciso.
- la elocutio, exposición del contenido.
- la actio, la forma externa, acción, entonación gesticulación etc.

La estructura del discurso contiene estas cinco partes:

- el exordium, entrada del discurso en la que se trata de captar la: atención del auditorio con la exposición de motivos;
- la narratio, exposición clara y breve de los hechos;
- la confirmatio, o argumentación;
- la refutatio, en la que se rechazan los argumentos del adversario;
- la peroratio, parte final, de tono emotivo, donde el orador trata de inclinar a su favor la
voluntad del auditorio o de los jueces.

La actividad de Cicerón como orador político y jurídico se desarrolla a lo largo de su vida pública, es decir, en un agitado y convulsivo período de la historia romana. Como abogado defensor destacan discursos como el Pro Quinctio, el Pro Roscio Amerino, el Pro Archia poeta, el Pro Sulla, el Pro Murena, el Pro Milone, los discursos Contra Verres (como acusador), etc.

Como político, sus arengas contra Catilina (Catilinarias), contra Marco Antonio (Filípicas, a imitación de Demóstenes), el Pro imperio Cnei Pompei, etc.

La potencia oratoria de Cicerón se capta en los discursos todavía conservados: más que una argumentación vigorosa y convincente, se halla en ellos una atracción ejercida por su ingenio, por la rotundidad, las imprecaciones, las notas sentimentales e irónicas y por toda una serie de recursos aptos para emocionar y captar al auditorio. La frase adquiere toda clase de modalidades acoplando la idea al ritmo, perfectamente calculado en las cláusulas finales de los párrafos, como si se tratara de expresiones versificadas.

4. Autores posteriores.

Entre los autores posteriores a Cicerón que escribieron tratados de retórica destacan: Marco Anneo Séneca el Retórico, Gayo Cornelio Tácito y Marco Fabio Quintiliano.

Marco Anneo Séneca el Retórico (55 a.C.-39-d.C.) nació en Corduba (act. Córdoba), en Hispania. Fue padre de Séneca el filósofo. Escribió unas Controversiae y unas Suasoriae, en las que recopilaba ejemplos de los tipos de argumentación discursiva así llamados. La controversia era una confrontación de distintos puntos de vista sobre un tema tratado; la suasoria era un discurso que pretendía convencer a un auditorio de una tesis determinada.

Gayo Cornelio Tácito (55-120 d.C.), el conocido historiador, escribió en su juventud una obra en forma de diálogo, De oratoribus, en la que compara la elocuencia de la época republicana con la de su propio tiempo, que considera ya en decadencia. 

5. QUINTILIANO.

Marco FabioQuintiliano (30-100 d.C.), nacido en Calagurris (act. Calahorra), regentó la primera escuela sufragada por el Estado durante el reinado de Vespasiano. Escribió el manual de retórica más famoso si se exceptúan los de Cicerón: De institutione oratoria, que trata sobre la formación del orador, y constituye un estudio del sistema educativo romano de su tiempo. Quintiliano señala a Cicerón como modelo. Escribió también un De causis corruptae eloquentiae, en el que atribuye las causas de la degeneración de la oratoria al abandono de los modelos clásicos.